El que no salta es un holandés
Una puta. Un escritor. Una música.

Hoy es lunes 23 de septiembre de 2019 y son las 06:56 hs. Café a la Turca, Miércoles 18 hs.- por Fm Horizonte 94.5 con la conducción de Roxana Arazi


  ENTREVISTAS  13 de junio de 2019
Muchas veces hablamos de las putas… pocas veces con ellas
Entrevista a Georgina Orellano, Secretaria General de AMMAR (Asociación Mujeres Meretrices Argentinas). Escuchala acá:

Dicen que la prostitución es la profesión más vieja del mudo. Sin embargo debe ser la más desprestigiada de todas y a la que se cuestiona sistemáticamente y, la mayoría de las veces, sin siquiera tener la más mínima responsabilidad de pensarnos en el lugar de quien la ejerce. Pero los tiempos cambian y la manera de ver/sentir/ejercer cada trabajo, también. Incluyendo el trabajo sexual.

Georgina Orellano es “puta” y trabaja como tal; ejerce su derecho de hacer con su cuerpo lo que desea. Es anti abolicionsita. No comulga en nada con quienes piden que se prohíba el trabajo sexual bajo el lema de “sin clientes no hay prostitución”. Está convencida que las prohibiciones para quienes ejercen, “con mayoría de edad” - condición que esgrime como fundamental -, sólo genera más “mercados paralelos” y aumenta la “trata de personas”.

Por ese motivo y porque dice querer seguir eligiendo ser trabajadora sexual, desde AMMAR (Asociación Mujeres Meretrices de Argentina), la agrupación que preside, exigen políticas de estado que permitan a quienes están en la actividad, tener derechos laborales como en cualquier otro oficio o profesión y para quienes desean no ejercer, y que lo hacen por imperiosa necesidad ante la ausencia de otras posibilidades laborales, políticas públicas que generen fuentes de trabajo alternativas.

En Café a la Turca del miércoles 12 de junio de 2019, por FM Horizonte Bariloche, Georgina fue contundente a la hora de exigir  “derecho a decidir sobre sus cuerpos y que el abuso policial sea reconocido como violencia de género”.

“Nosotras no creemos que la prohibición sea la solución. Porque la prohibición lo que trae aparejado es la creación de mercados paralelos, que subsisten a través de la precarización laboral nuestra. Me parece que lejos de prohibir una actividad que es lícita en nuestro país, se deberían generar en todo caso, políticas públicas y alternativas laborales para esas personas que no quieran ejercer más el trabajo sexual” sentenció Orellano quien además fue terminante a la hora de opinar que “la prostitución es, nada más y nada menos que un trabajo como cualquier otro”.

Distanciada notoriamente del feminismo abolicionista, que considera a la prostitución como una forma de esclavitud, sometimiento y explotación, la Secretaria General de AMMAR no dudó a la hora de manifestar que “la prohibición no es ninguna solución ni para la que quiere seguir trabajando ni para la que busca otra opción, porque empuja a ambas a terminar trabajando en situaciones con mucha más explotación y a más riesgos y acosos, sobre todo por parte de las fuerzas de seguridad”. “Nosotras -agregó - sostenemos que el estado tiene que llevar adelante la despenalización del trabajo sexual, para que quienes decidimos ejercer esta actividad, la podamos realizar sin estar constantemente vulneradas y padeciendo violencia policial”, que a su decir “es la cotidianeidad” a la que se ven constantemente sometidas. Buscan, además “poder acceder a derechos laborales como obra social y realizar nuestros aportes jubilatorios para poder jubilarnos”, de la misma manera que fomentan que sean creadas “alternativas laborales para quienes no quieran seguir ejerciendo el trabajo sexual y quieran otras opciones para insertarse en un mercado laboral más formal”.

Crítica a la hora de hablar de los trabajos calificados como “dignos”; cuando se le pregunta sobre los movimientos feministas; al hablar de la situación económica/social y política de la Argentina  - que no las excluye en cuanto a la pérdida del poder adquisitivo en estos años gobernados por CAMBIEMOS -, tanto como cuando se intenta ingresar durante la entrevista en el terreno del “disfrute” que pueden sentir quienes se desempeñan en trabajos “formales”, Georgina Orellano refuerza su voz y reafirma su postura:  “puta” es lo que quiere seguir siendo.

Y si su hijo, o en caso de tener una hija a futuro, desearan ejercer la prostitución, asegura: “A los 18 años ya se es mayor de edad. Si mi hijo o una posible hija deciden ser trabajadores sexuales, los voy a apoyar”.

 

Roxana Arazi



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